“Comprometerse con la suerte de los demás…”

Un amic, el Didac Amat, ha estat unes setmanes a Perú. Ha escrit això que us trasllado a continuació, i ha fet un vídeo. Recomano la lectura del text i saborejar el vídeo que trobareu al final (les imatges i, sobretot, la veu).

“Ahora que me dispongo a pasar mis últimas horas en el Perú es cuando intento hacer memoria de estos 66 días dando una primera hojeada al que ha sido mi inseparable diario de viaje.

En estos últimos momentos es fácil darse cuenta como de forma inconsciente, la ilusión y la desconfianza de aquella primera noche en un hostal Piurano se han ido convirtiendo minuto a minuto en una felicidad plena que no logra escaparse de la tristeza que le sigue cuando quien escribe estas líneas se da cuenta que esto se acaba.

Aunque pudiera parecer improvisado, ya desde el primer momento vine al Perú en busca de 3 metas:

1. La primera, claro está, era aprender tanto como pudiera. No descartaba ni descarto el mundo de la cooperación internacional a nivel legal, así que debía aprovechar la oportunidad de trabajar dando apoyo jurídico a ProRural y la UNCRFAP para crecer profesionalmente.

2. En segundo lugar, aportar mi pequeño grano de arena en este océano que es el Perú. Como en cualquier superficie liquida, mi grano de arena, que por unos segundos ha luchado orgullosamente para flotar cálido en la superficie, descenderá. Descenderá tan rápido, tan abajo y hasta un lugar tan oscuro, que mi presencia aquí no será, ni tan si quiera, episódica. Sin embargo, allí estará, allí lo dejo, que en la base de la tierra encuentre un lugar donde descansar para siempre.

3. La tercera, y aunque parezca incidental, ha sido para mí siempre la más importante. Cuando llegué me disponía a poner simplemente un poco de luz a mi propia ignorancia acerca de esta nación de naciones que es América Latina. Una ignorancia que, muchas veces demasiado romántica, había cultivado voluntariamente por miedo a romper frágiles sueños revolucionarios en el pequeño museo de mis ideas. Aunque siempre fui consciente de la dificultad de tan alto cometido, me entristece pensar que no lo he cumplido.didacamatperu

Y aquí, midiendo mi propio grado de satisfacción de usuario me doy cuenta de que me voy. Llegó la hora. Dejo atrás un estado amigo y grandes amigos en estado puro. Dejo atrás un Perú que al principio observé de lejos y del que ahora me cuesta alejarme. Ese Perú que embelleció César Vallejo y engrandece César Shapiama mientras la violencia organizada se encarga de hacer de la vida un lugar un poquito peor. Un Perú en que tres mosqueteros decidieron cruzar ceja de selva, asustarse con culebras y huir de tornillos para hacer su trabajo en lugares donde años atrás el senderismo aterrorizaba matando un país y el ejército perseguía la esperanza de las zonas rurales hasta que, literalmente, acababa con ellas. Ese Perú en que tres rosas dan olor a una oficina y un Perú que necesita un cambio para dejar de embrutecer el aire que respira y el agua que refresca su garganta. Ese Perú que supo entender que la verdadera reconciliación pasaba por el perdón, pero también por las comisiones de la verdad y aquel Perú que con la apertura de cada CRFA decide plantar cara a la desigualdad que espero que un día la humanidad se dé cuenta que es de todos e intolerable. Ese Perú en el que un Gato peruano vio el mundo, entendió que la tierra estaba hecha para la gente que, como él, lo daba todo para el desarrollo de los suyos y decidió tomar las riendas de la Unión.

Un Perú que, a mi parecer, debe plantar cara a una intolerancia excesivamente generalizada contra el MLGBT y ese otro Perú en el que la sencillez de un cerro, un cielo estrellado y el silencio andino son capaces de satisfacer los placeres más simples del hombre. Ese Perú en el que un gringo peruano y un Centurión a quien debó toda esta aventura se enfrentaron a la violencia y decidieron optar por la educación como mecanismo de cambio político-social. Un gran Perú en el que un pequeño niño y una madre sin precedentes decidieron no rendirse ante una de las peores embestidas de la vida, que estoy seguro superarán con éxito.
El Perú, que al fin y al cabo, logra humedecer mis mejillas mientras escribo estas palabras.

A todo este Perú y a todos y cada uno de los que me conocieron y decidieron gastar un pedacito de su vida en conocerme, mil gracias y perdón, dudo que nunca pueda pagar la deuda que tengo con ustedes.

Nos estamos viendo Perú,

Didac”

 

I aquí el vídeo, que val molt la pena:

 

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